José Richard, el sordociego que siente el fútbol con las manos | FOAL

José Richard, el sordociego que siente el fútbol con las manos

Viernes, 8 Septiembre, 2017 - 08:45

Fuimos con el hincha de Millonarios a su primera visita a El Campín. Su ángel guía es de Santa Fe.

César y José Richard durante un partido de fútbol (Foto de Hernando Banquez / EL TIEMPO )Es la primera vez que José Richard pisa el estadio Nemesio Camacho El Campín, en Bogotá. Sus manos reflejan su ansiedad. De tanto en tanto palpa las boletas que le darán acceso a las tribunas y las guarda celosamente en el bolsillo del pantalón.

Miles de personas se van agolpando en las sillas con los ojos fijos en la grama, prestas a disfrutar de la cita dominical con el balón, menos él. Es más, José Richard le dará la espalda a la cancha, no verá ni oirá ni pronunciará una palabra. Eso sí, no se va a perder un segundo del partido.

José Richard es sordociego. Su existencia es casi obra de una alineación cósmica. Sufre el síndrome de Usher, una condición genética rara que afecta a uno de cada 30.000 nacidos. El síndrome deja progresivamente a la persona con sordera profunda y después termina con su visión. “Para que suceda un caso, tanto el padre como la madre deben ser portadores del gen que causa la enfermedad”, explica Carlos Francisco Fernández, asesor médico de EL TIEMPO.

El mal funcionamiento de sus células, tejidos y órganos no le impiden a José Richard que cada poro de su cuerpo sienta pasión por el fútbol. Faltan 20 minutos para que se inicie el juego. José Richard está con César, su mejor amigo, su compañía, su intérprete, su narrador de fútbol, su confidente, sus ojos, sus oídos, su voz. Se conocieron hace dos años y desde entonces son inseparables.

César creó la Fundación Sin Límites S. C. como respuesta a una necesidad de la comunidad sordociega. Quienes llegan allí encuentran una ventana al mundo laboral. Él está casado y dice que quiere tener tantos hijos como para hacer “un equipo de fútbol”.

José Richard es su “consentido” y lo considera como su hijo. La fundación es ahora solo una excusa para su amistad. A César no le gusta ser el protagonista de las historias de sus apadrinados, pero sin él, para ellos habría sido difícil salir adelante.

José Richard no está en el estadio para alentar a su equipo del alma, Millonarios; fue para acompañar a César a ver al suyo, Santa Fe. Son hinchas rivales, y eso, de ninguna forma, les ha evitado unirse en torno a la fiesta del gol.

Ha continuación se puede seguir la noticia completa en la página web del Tiempo.com.

Fuente: 
Andrés Montenegro Vergara/El Tiempo/Deporte/ Bogotá