"Aún siendo sordociego, nunca hay que rendirse" | FOAL

"Aún siendo sordociego, nunca hay que rendirse"

Javier tiene 25 años, estudia Derecho y Empresariales, se comunica mediante el lenguaje dactilológico con su mediadora, y se ha convertido en el primer Erasmus sordociego de Europa.

Miércoles, 1 Marzo, 2017 - 07:15
LA TARDE / COPE / ESPAÑA

Este jueves ha ocurrido algo inédito en la radio, algo diferente a lo que estamos acostumbrados en 'La Tarde'. Mientras Ángel Expósito hablaba con Javier, Lorena le dibuja en la palma de su mano las preguntas. Le traducía cada sonido que pronunciaba, letra a letra, mediante el sistema de comunicación dactilológico.

Javier García nació en Plasencia, tiene 25 años y es sordociego. Lorena Gonzalo es una mediadora de la Fundación ONCE para la Atención de Personas con Sordoceguera (FOAPS), que le acompaña desde el instituto.

En su vocabulario la palabra “imposible” no existe, pues la suerte sonríe a los valientes, y él es uno de ellos. “Hago vida como cualquier otra persona”, ha considerado.

“La sociedad está avanzando, pero queda mucho camino por recorrer. Hay muchísimas personas sordociegas en España, más de las que imaginamos. En la vida hay momentos difíciles, y no por eso tenemos que rendirnos, hay que sobreponerse a las situaciones complicadas y a ver oportunidades, aún siendo sordociegos podemos demostrar lo que valemos, y valemos mucho”, ha sentenciado Javier.

Javier empezó a seguir las clases a través de la 'línea braille', un dispositivo electrónico que permite la salida de contenido en código braille desde un ordenador. Y este es el sistema con el que sacó sobresalientes en Bachillerato y con él continúa sacándolos en la Universidad Autónoma de Madrid donde estudia Derecho y ADE (Administración y Dirección de Empresas). Pero este extremeño quiso ir un poco más allá y fue el primer estudiante Erasmus sordociego de Europa.

“Tengo un resto visual y un resto auditivo, que me da para defenderme pero no para reconocer a las personas. Puedo oír tu voz pero no la entiendo. Tenía 13 años cuando empece a notar de verdad la perdida auditiva. Lo notaba en el instituto. Yo intentaba coger apuntes y seguir la clase, y cada vez me costaba más entender lo que decía”, ha explicado Javier.

Al principio, Javier no asumía su discapacidad y fue su padre “el que decidió afiliarle a la ONCE”. Ahora Lorena acompaña todos los días a Javier a clase, su papel es pasarle toda la información, “no nos centramos en el contenido”, pues “lo que para ellos es un buen profesor, para mí es uno que habla despacio”, ha valorado la mediadora.

Enlace a la entrevista en audio: Aún siendo sordociego, nunca hay que rendirse" (COPE).